¿Por qué emplear las autoinstucciones para trabajar la caligrafía?

Cuando un alumno o alumna presenta una mala caligrafía (escribe letras muy separadas o muy juntas, no enlaza las letras correctamente, escribe “muy infantil” para su edad, realiza incontables borrones que impiden que se entienda lo que pone…) es muy frecuente que pensemos que practicando la escritura con cuadernos de caligrafía en la que el niño o niña debe copiar palabras o frases, es lo más apropiado para él/ella.

La escritura manuscrita exige la puesta en marcha de habilidades viso-espaciales, motricidad fina y coordinación ojo-mano. Muchos niños con dificultades de aprendizaje manifiestan problemas en dichos aspectos y ello afecta a la coordinación y a la secuencia motora que requiere el trazado de las letras, por lo que el resultado final suele ser de escasa calidad e incluso ilegible en muchos casos.

Cuando los niños son pequeños, sí que son recomendables toda una serie de estrategias que ayuden a un mejor trazado de las letras (enseñanza de la forma de las letras, copia de modelos, guía física, enfoques multisensoriales…). No obstante, cuando ya se encuentran en el segundo ciclo de primaria, ejercicios de copia y repetición no ayudan a mejorar la letra, puesto que existe un problema motor de base.

En su lugar, se recomienda el uso de estrategias autorregulatorias, como las autoinstrucciones, que guían la ejecución y ayudan al niño o niña a evaluar los resultados, antes, durante o después de la tarea, haciéndole así consciente y partícipe de su propio aprendizaje.

Un ejemplo de autoinstrucciones que utilizo yo con niños y niñas con disgrafía es el siguiente:

 ¿Están las letras encima de la línea?

¿Están las letras muy juntas?

¿Hay unas letras más grandes que otras?

¿Hay separación entre palabra y palabra?

¿He dejado suficiente margen tanto por la derecha como por la izquierda?

¿Hay borrones? Borro bien cuando me equivoco.

¿Puede verse bien lo que pone?

¿Podrá entenderlo quien lo lea?

La letra mejora de forma progresiva a medida que el mismo niño o niña va haciéndose cada vez más consciente de ella.

 Por supuesto, requiere un entrenamiento continuado y persistente.

No dejemos que nuestros niños y niñas copien y copien sin sentido. Enseñémosles a ser partícipes en sus propios procesos de autorregulación, porque con ello no sólo mejorará la escritura, sino muchos otros aspectos de su vida cotidiana.

Vuelvo a despedirme, no sin antes recordaros que…

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Comentarios en “¿Por qué emplear las autoinstucciones para trabajar la caligrafía?

  1. Me parece muy interesante esta forma de trabajar la disgrafía.
    ¿podrías facilitar más información sobre cómo se trabaja? o alguna página con métodos de trabajo.
    Yo no soy partidaria de las cartillas de caligrafía, y lo que suelo hacer es “hacer consciente” la forma de escribir, yendo letra a letra, pero es cosa mia…
    Me gustaría conocer esta forma de reeducación.
    Gracias

    1. Hola Sonia!

      Las autoinstrucciones pueden emplearse para infinidad de cosas. En el caso de la disgrafía se emplean preguntas que van haciendo al niño/niña consciente de la ejecución de su propia escritura.

      Algunas referencias bibliográficas de programas para completar la información son:

      – Programa de autocontrol “Párate y piensa” (Kendall, Padever y Zupan), en el que se entrena el uso de autoinstrucciones verbales en el proceso de resolución de problemas. – Programa “Piensa en voz alta” de Camp y Bash (1998), para infantil y primeros ciclos de primaria que utiliza 4 preguntas guiadas por un oso llamado Arturo: ¿Cuál es mi trabajo? ¿Cómo puedo hacerlo? ¿Estoy utilizando mi plan? ¿Cómo lo hice?

      Interesante su aplicación!

  2. Hola, mi hijo de 8 años esta en tercero de primara y tiene una mala caligrafía, ¿Podrías ayudarme y decirme que puedo hacer en casa? El ya ha hecho caligrafía pero no mejora, es como falta de interés ya que en el libro de caligrafía lo hace bien pero cuando hace sus deberes hace la la letra y los números mal, como corriendo.

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