TDAH Y EMOCIONES – CÓMO ENSEÑAR A GESTIONARLAS

En una de mis anteriores entradas hablé de la autoorganización y previsión en tdah y especifiqué alguna actividad concreta para poder trabajarla. Si quieres saber más al respecto pulsa aquí.

En la entrada de hoy, quiero hablaros sobre las emociones en Tdah, muy relacionadas con la capacidad de inhibir la conducta y la autorregulación y/o autocontrol.

 Todos sabemos lo complicado que resulta  aprender a esperar y evaluar mejor lo que está ocurriendo ajustando nuestras reacciones a la situación. En tdah, esto resulta triplemente más costoso, ya que numerosos estudios sugieren que los niños con TDAH tienen especial dificultad en separar las emociones de los hechos y por ello actúan de forma impulsiva y desproporcionada ante determinadas situaciones, no evaluando los acontecimientos de forma objetiva, racional o lógica.

Barckley, experto en este campo, plantea lo mismo, afirmando que los niños y niñas con tdah tienen especial dificultad en controlar sus impulsos y regular su comportamiento, es decir, tienen problemas para inhibir su conducta, o dicho de otro modo, para inhibir el impulso de hacer algo diferente de lo que están haciendo en ese momento.

 Sea como sea, puede comprobarse que las reacciones a nivel emocional de niños y niñas con tdah están mucho más desajustadas que en casos de niños y niñas sin tdah.

 ¿Puede hacerse algo para trabajar este aspecto?

 Digo yo que sí, si no no habríamos miles y miles de personas trabajando en este campo y aprendiendo día a día de estos niños y niñas.

 Hay mucha bibliografía al respecto y muchas metodologías que pueden emplearse. A mí me gusta trabajar desde la inteligencia emocional, trabajando con programas de competencia social y resolución de conflictos interpersonales (útil para todo tipo de niños y niñas).

 Desde este ámbito, os explico los tipos de pensamientos necesarios para la relación interpersonal y ejemplifico tipos de actividades que pueden realizarse para trabajar cada uno de ellos por separado (para posteriormente trabajarlos de forma conjunta).

 PENSAMIENTO CAUSAL: Capacidad de determinar dónde está el problema, de formularlo. Si no tienes esta habilidad sueles atribuir tus problemas a causas externas a ti.

 ¿Cómo trabajarlo?

 Se puede trabajar a partir de imágenes que ejemplifiquen diferentes situaciones:

 Ejemplo: La casa está vacía porque…

  • Porque toda la familia se ha ido de vacaciones
  • Porque todavía no han comprado los muebles
  • Porque han entrado a robar

 Podemos hacerlo también introduciendo la identificación de emociones, eligiendo imágenes y/o videos de personas que expresen diferentes emociones. Primero podemos preguntar qué emoción ven en la imagen y/o video, para posteriormente encontrar todos los “por qué” de esa emoción.

 Ejemplo: La niña está triste…

  • Porque su gato se ha escapado
  • Porque sus padres se han enfadado con ella
  • Porque su hermano le ha insultado…

 La idea es que reflexionen y puedan llegar a comprender  que una situación y/o emoción siempre tiene un por qué.

PENSAMIENTO CONSECUENCIAL: Capacidad de prever las consecuencias de actos y dichos, propios y ajenos.

 ¿Cómo trabajarlo?

Dicho pensamiento puede entrenarse trabajando actividades que hagan que el niño o niña reflexione sobre las consecuencias que pueden existir tras la realización de una conducta determinada.

 Ejemplo: Se juega al juego de ¿Qué pasaría si…?,  planteando diferentes situaciones:

¿Qué pasaría si pegas un empujón a un compañero?

  • Que pueden castigarme
  •  Que el compañero puede decírselo al profesor
  •  Que se caiga al suelo
  •  Que llore…

PENSAMIENTO DE PERSPECTIVA: Capacidad de ponerse en el lugar del otro.

 ¿Cómo trabajarlo?

 Puede trabajarse a través de la visualización de imágenes o videos en las que determinadas personas expresen sentimientos. El juego consiste en identificar la emoción y pensar qué puede estar pensando esa persona:

  • ¿Cómo se siente?
  • ¿Qué puede estar pensando?

PENSAMIENTO ALTERNATIVO: Capacidad de generar el mayor número de posibles soluciones ante un problema.

 ¿Cómo trabajarlo?

 Se plantean diferentes situaciones ante las que el niño o niña debe responder todas las soluciones que se le ocurran, sean “buenas” o “malas” (una vez entrenada esta habilidad se enseñará a elegir la mejor solución).

 Ejemplo:

 Situación: Ves que hay un incendio en el piso de enfrente. ¿Qué harías?

 Posibles respuestas:

  • Salir corriendo
  • Avisar a los bomberos
  • Quedarme paralizado en un rincón hasta que vengan a rescatarme
  • Llamar a mis padres…

 Ahora bien, una vez trabajados dichos pensamientos por separado, será necesario trabajar los mismos aspectos pero desde los problemas interpersonales que tengan los niños y niñas.

 ¿Quieres saber cómo?

 No te pierdas mi próxima entrada: Resolución de conflictos en Tdah… ¡y te lo cuento!

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Referencias bibliográficas:

Barckey R.A (1999), Niños hiperactivos. Cómo comprender y atender sus necesidades especiales. Ed. Paidós (Barcelona).

Segura, M. y Arcas M. (2008), Relacionarnos bien, Programas de Competencia Social para niños y niñas de 4 a 12 años. Ed. Narcea S. A. Ediciones (Madrid).

Programa de autocontrol “Párate y piensa” (Kendall, Padever y Zupan, 1980; en Miranda, Roselló y Soriano, 1998).[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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